Un podcast que se hizo frente a público, “Entre Luces y Sombras” conectó con el público saltillense, en donde más de uno se reconoció en historias que pocas veces se dicen en voz alta.
Fue en Villa Ferré, la noche de este martes, donde el podcast “Entre Luces y Sombras” dejó de ser un espacio digital para convertirse en un espacio de encuentro, humano y cercano.
Las voces de Teresa Alarcón y Cecilia Flores guiaron una conversación honesta sobre lo que se sufre: el duelo, la soledad, las comparaciones, las pérdidas y esa dificultad que muchas veces existe para decir “no estoy bien”.
Fue gracias al impulso de Inspira Coahuila y el DIF Coahuila que este podcast de Spotify pudo realizarse en vivo desde Villa Ferré, con la participación especial de Eduardo del Villar, quien compartió un testimonio que marcó la noche.
PARA HABLAR DE LO QUE DUELE
El formato del podcast, basado en entrevistas y conversatorios, permitió abrir temas que algunas veces se evitan. Las conductoras insistieron en la importancia de nombrar las emociones, de dejar de esconder el dolor y de generar espacios donde la vulnerabilidad no sea motivo de juicio.
“Hay palabras y procesos que no expresamos… y ahí es donde comienza el aislamiento”, se compartió durante la charla.
Además, se subrayó la dificultad de hablar desde la vulnerabilidad: “muchas veces lo que encuentras del otro lado es que no te escuchan, que te quieren arreglar… y no, te estoy diciendo que me escuches, no que me arregles”, se reflexionó durante el conversatorio.
GENERANDO CONCIENCIA
Eduardo del Villar relató la pérdida de su hermano en un contexto marcado por el consumo de sustancias y una crisis emocional.
Su testimonio expuso una realidad incómoda: detrás de vidas aparentemente exitosas pueden existir luchas invisibles. También advirtió sobre la normalización del consumo de alcohol y drogas, especialmente entre jóvenes.
“La primera cuestión aquí en la mesa es esa frase de ‘no pasa nada’… y eso es lo que nos hace dar el paso a probar”, expresó.
También dejó un mensaje contundente sobre las emociones reprimidas: “cuando callamos todas estas emociones… se van haciendo una bolita de nieve que va creciendo hasta que revienta”, dijo Eduardo.
COMUNICACIÓN ES LA CLAVE
A lo largo del conversatorio, se hizo énfasis en la urgencia de aprender a escuchar sin juzgar y de abrir espacios seguros para hablar. La falta de comunicación, coincidieron, puede convertirse en un factor de riesgo silencioso.
“Tenemos que regresar a vernos a los ojos y preguntarnos cómo estás”, se dijo durante la charla, al hablar de la desconexión emocional actual.
El mensaje fue claro: mirar más allá de lo evidente, atreverse a preguntar y sostener conversaciones incómodas puede salvar vidas.
