A pesar del amplio marco jurídico creado para proteger a las mujeres, la violencia de género sigue presente porque los cambios de fondo no se consiguen por decreto ni dependen únicamente de las autoridades, sino de transformaciones culturales y del acceso a la información, afirmó Sara Lovera López, periodista y editora de Género de la Organización Editorial Mexicana (OEM).
“Lo que tenemos es un buen andamiaje jurídico frente a una enorme impunidad y no hay cambios de mentalidad ni en los hombres ni en las mujeres; si los hubiera, no tendríamos que explicar por qué ocurren 11 asesinatos de mujeres todos los días”, subrayó.
Consideró que la transformación social depende de cada persona y destacó el papel fundamental que desempeñan la información y la cultura para modificar conductas y desaprender prácticas que reproducen la desigualdad.
“No funciona porque no puede ser por decreto, tiene que ser por la voluntad de transformar la vida de los hombres y de las mujeres, no depende de las políticas, de las leyes y de las autoridades”, aseguró.
Asimismo, explicó que el machismo es una estructura social arraigada desde hace generaciones y que se reproduce a través del entorno en el que las personas crecen y se desarrollan.
“Es el ambiente el que forma a los machos. Antes eran la televisión y otros medios, hace 50 o 60 años; hoy también influyen las redes sociales, las tabletas y todo el entorno que rodea a niñas y niños”, manifestó.
Añadió que los cambios en la dinámica familiar también han modificado los procesos de crianza.
“Muchas mujeres trabajan fuera de casa y ya no pasan el mismo tiempo con sus hijos. La educación de los niños recae cada vez más en otros familiares, especialmente los adultos mayores, y en el entorno social”, comentó.
Respecto a los cuestionamientos que han surgido en los últimos años sobre posibles abusos en el uso de las leyes que protegen a las mujeres, Lovera rechazó esa percepción y aseguró que ninguna mujer, “con medio dedo de frente”, podría inventar una violación.
“Ninguna mujer, con sentido común, inventaría una violación, ninguna sería capaz de fingir el sufrimiento que implica perder un bebé o atravesar por un aborto. Es absurdo, son mitos que durante mucho tiempo han contribuido a mantener a las mujeres marginadas y discriminadas”, puntualizó.
