El ciberbullying es una amenaza oculta, ya que quien lo ejerce es más propenso al suicidio, más que las víctimas, Pedro Martín-Barrajón Morán, psicólogo de urgencias, alerta sobre las banderas rojas que deben tomar en cuenta los padres de familia.

“El chavo que ejerce violencia y acoso a través de las redes sociales hacia pares iguales, es alguien que está sufriendo mucho y que toma esa decisión en mayor número de casos, que las cibervíctimas”, señaló.

El especialista explicó que, en el caso de los menores de edad, aún no se ha desarrollado la corteza prefrontal, que es la que en la edad adulta ayuda a tomar distancia de los problemas: “Son mucho más impulsivos, es el aquí y el ahora”, sostuvo.

Cuando los menores viven un caso cercano de suicidio y conocen el método empleado, sufrir un desencuentro -como una ruptura amorosa, el proceso de descubrir y no aceptar la propia homosexualidad, el fracaso escolar o las discusiones con los padres- se convierte en un factor que los puede llevar a tomar esta decisión.

El bullying también influye. México, Estados Unidos y España son los tres países donde más se practica; el sentirse excluidos, la sensación de vergüenza y la humillación provocada a través de las redes son factores que pueden orillar a la víctima, e incluso más al acosador cibernético.

“El ciberbullying es más peligroso que el bullying de manera presencial, pero lejos de lo que podemos intuir, los ciberacosadores tienen más intentos de suicidio que las víctimas”, dijo.

Señalo que omo algo sumamente importante, está el observar el comportamiento: si alguien que estaba triste, de un momento a otro cambia su estado de ánimo a tranquilo y especialmente contento sin que se haya dado alguna situación especial, se requiere intervención inmediata.

“Ojo, porque eso puede ser una señal de que ya lo tiene decidido, cuidado. Y nos dicen: ‘No, tranquilo, que no lo voy a hacer, que no pasa nada, que me has convencido’. Entre su confianza y su vida, nos quedamos con su vida”, finalizó.

Los padres de familia, familiares e incluso amigos pueden detectar las banderas rojas para tomar acciones que permitan tratar al niño o joven con tendencias suicidas.
-Autolesiones: Puede ser una forma de aproximación sucesiva para familiarizarse o perder el miedo.
-Abandonar los hábitos: Como dejar de practicar el deporte que le gusta.
-Aislarse: Dejar de hacer las cosas que le gustaban.
-Cerrar perfiles de sus redes sociales y salirse de los grupos de WhatsApp.
-Invertir mucho tiempo en consultar información relacionada con el más allá, con la muerte o con la -vida después de la muerte.
-Reaccionar de forma violenta, agitada o inadecuada ante la corrección de los padres o cuando tratan de reconducirlos.
-Tristeza o un estado especialmente contento, sin que haya ocurrido algo que justifique esa mejoría en su situación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *