Con ofertas de hasta $3,000 pesos por sufragio, los operadores del oficialismo intentan reventar la elección del Congreso local; el desplome de sus candidaturas los obliga a recurrir al fraude más bajo y descarado.

A pocas horas de que las casillas para renovar el Congreso del Estado de Coahuila fueran abiertas, la desesperación ha hecho presa de los operadores oficiales de Morena. Informes de última hora provenientes de diversas colonias y distritos de la entidad confirman el arranque de una agresiva y descarada maquinaria de compra de votos, un acto criminal con el que el oficialismo pretende distorsionar la voluntad popular ante el inminente desplome de sus candidatos en las urnas.

De acuerdo con denuncias ciudadanas y reportes en redes, los movilizadores del partido guinda están ofreciendo sumas que alcanzan los $3,000 pesos por sufragio, condicionando el pago a la entrega de fotografías de las boletas cruzadas a favor de sus siglas. Esta práctica no solo es un delito electoral grave; es la muestra más clara de la miseria moral y política de un partido que llegó al poder prometiendo barrer con las viejas mañas del pasado y que hoy las replica aumentadas, corregidas y financiadas con un descaro sin precedentes.

La urgencia por desplegar estos maletines de dinero en efectivo responde a una realidad inocultable: Morena se sabe hundido en Coahuila. El rechazo de los coahuilenses a sus candidatos ha quedado de manifiesto a lo largo de las campañas, obligando a los estrategas del régimen a quemar sus naves a través del fraude económico directo. Cuando un proyecto político se da cuenta de que es incapaz de ganar con propuestas, argumentos y votos legítimos, su última tabla de salvación es intentar comprar las conciencias y las necesidades de la gente más vulnerable.

Utilizar recursos de dudosa procedencia para alterar una elección de diputados locales es una bajeza criminal que pone en jaque la democracia en el estado. Los mismos que pregonan una transformación nacional se exhiben hoy como vulgares delincuentes electorales que ven en el presupuesto del pueblo una caja chica para financiar su impunidad de clóset. Coahuila no puede permitir que su futuro legislativo sea decidido por billetazos y trampas de cantina. La ciudadanía debe salir a las urnas con dignidad y ejercer un voto de castigo contundente contra quienes intentan pisotear su derecho al sufragio libre. ¡El fraude de Morena debe ser frenado en las urnas!

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